jueves, 28 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Quieren convertir al Perú en un mercado y venderlo
Ollanta Humala sostiene que respondiendo al criterio neoliberal, más de ocho millones de peruanos viven en la exclusión.Collique, 17 de enero del 2010.- Al cumplirse un año de la lucha en defensa de los intereses nacionales y contra la venta del Aeroclub de Collique, el líder nacionalista Ollanta Humala llegó hasta la Escuela de Aviación Civil en el distrito de Comas para expresar su reconocimiento al trabajo y persistencia de los vecinos, jóvenes y, sobre todo, a las mujeres y organizaciones sociales que salieron a las calles para defender los activos de la Nación.
“Por su persistencia y defensa de Collique hoy podemos izar aquí la Bandera Nacional e ingresar libremente como peruanos. Izamos la bandera en Collique para desafiar a quienes pretenden convertir al Perú en un mercado y venderlo, para decirles que no vamos a permitirlo, que en un gobierno nacionalista recuperaremos el Perú”, manifestó Ollanta Humala.
“Por eso felicito a los congresistas nacionalistas que denunciaron penalmente a quienes están vendiendo el país, felicito a las organizaciones sociales, pero sobre todo felicito a la población que apoyó esta defensa”, remarcó.
En ese sentido, sostuvo que quienes ven al Perú como una empresa, eliminan lo que no les brinda utilidades, lo que no les da ganancias. “Por eso -añadió- existen más de ocho millones de peruanos que viven excluidos, que viven bajo una economía de subsistencia y que no cuentan para el Estado, eso es una aberración del modelo económico que se ha aplicado en el país desde hace 20 años”.
“El que sostiene que el país es una empresa a la que le hace falta gerencia, entonces no tiene una identificación con su patria, sino más bien muchas coincidencias con los últimos gobiernos de turno, que han buscado el poder para administrar el Estado. Nosotros queremos transformar el Estado”, dijo.
Finalmente visitó los asentamientos humanos de Collique donde hace unos días, la población sufrió inundaciones y deslizamientos de tierra productos de las lluvias. “Hoy no tengo tractores que puedan mejorar sus caminos, pero vengo a darles el apoyo del Partido, de sus dirigentes, militantes y congresistas para velar por la seguridad de quienes viven en las pendientes y se llevan la peor parte tras una inundación”, señaló.
Mafia Fujimontesinista
Mafia Fujimontesinista
Jans Erik Cavero Cárdenas
cavero.je1@pucp.edu.pe
La corrupción que tuvo el Perú durante el gobierno de Fujimori, y del que hoy es heredero el gobierno aprista, tiene un trasfondo institucional. El diseño institucional sobre el que se estructura el sistema constitucional está hecho para capturar el poder público e implantar la corrupción como modus vivendi.
Vladimiro Montesinos no puede jactarse de genialidad o don para acumular poder, primero, y luego robarse el dinero del país. En realidad, su mayor logro fue llegar al entorno presidencial y ganarse la confianza de un outsider como Fujimori. A continuación, los pasos que ideó el doc para asaltar el poder.
El ABC de la corrupción advierte que la primera tarea es capturar el Parlamento para dotarse de una constitución servil. Convocar una Asamblea Constituyente no es garantía para establecer una carta magna a la medida. Si el Ejecutivo logra mayoría parlamentaria se ha cumplido el primer objetivo, siendo necesario comprar tránsfugas para lograr mayoría calificada.
En 1990 Fujimori ganó la presidencia en segunda vuelta pero carecía de mayoría parlamentaria. En ese contexto complejo para los propósitos del doc era necesario patear el tablero en nombre de la gobernabilidad. El Congreso fue disuelto, al igual que otras instituciones públicas. De ahí el camino estaba servido para inventar un Congreso Constituyente Democrático (CCD), cuya tarea era instaurar la legalidad que permitiese saquear al Perú.
La política antiterrorista y la reducción de la hiperinflación dejada por el APRA legitimaron socialmente a un Fujimori improvisado, quien merced a la simpatía de una ciudadanía irresponsable no sólo obtuvo la aprobación de una nueva constitución, sino que capitalizó una reelección con mayoría parlamentaria incluida. He ahí el gran triunfo de Fujimori y su socio Montesinos.
Controlas el Parlamento y tienes al Contralor General y a los Magistrados del Tribunal Constitucional. Si la oposición coloca 2 ó 3 jueces constitucionales usas el antejuicio político para expectorarlos. Asimismo, tienes a 3 directores del BCR, al Defensor del Pueblo, al Presidente del BCR y al Superintendente de Banca. Si quieres capturar la administración pública diseñas una ley de carrera administrativa que permita el nombramiento de funcionarios públicos o contrato indeterminado de “carnetizados”.
El siguiente paso es capturar el Poder Judicial y el Ministerio Público. Para tener jueces y fiscales serviles al régimen inventas una entidad como el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Si los jueces no te convencen, arguyes la corrupción para destituirlos o cambiar las reglas de juego, reservando en el Ejecutivo la potestad de nombrar jueces y fiscales provisionales. Logrado este objetivo tienes al Presidente de la Corte Suprema y al Fiscal de la Nación.
Es clave manipular la elección del CNM. Sólo así garantizas jueces y fiscales aliados, pero también consigues que luego la Corte Suprema y la Junta de Fiscales Supremos retornen el favorcito, designando 2 consejeros afines al régimen. Los otros 5 consejeros se logran reclutando a 2 rectores indecentes y negociando con algunos gremios profesionales. Un CNM a la medida te permite tener al Jefe de ONPE y RENIEC.
El último objetivo es capturar el JNE. Si ya conseguiste la Corte Suprema, la Junta de Fiscales Supremos y el apoyo de gremios profesionales, entre los que podría estar el Colegio de Abogados de Lima, requieres “comprar” decanos de facultades de Derecho. Si existe la presunción de que algunos abogados son corruptos, no será complejo obtenerlos.
Aquí concluye la táctica de la mafia. Como el proceso es cíclico, comienza nuevamente el círculo vicioso, pues con una ONPE y JNE manipulados se consigue un fraude electoral y colocas en la Presidencia de la República al jefe de la mafia y a un Parlamento lacayo.
Jans Erik Cavero Cárdenas
cavero.je1@pucp.edu.pe
La corrupción que tuvo el Perú durante el gobierno de Fujimori, y del que hoy es heredero el gobierno aprista, tiene un trasfondo institucional. El diseño institucional sobre el que se estructura el sistema constitucional está hecho para capturar el poder público e implantar la corrupción como modus vivendi.
Vladimiro Montesinos no puede jactarse de genialidad o don para acumular poder, primero, y luego robarse el dinero del país. En realidad, su mayor logro fue llegar al entorno presidencial y ganarse la confianza de un outsider como Fujimori. A continuación, los pasos que ideó el doc para asaltar el poder.
El ABC de la corrupción advierte que la primera tarea es capturar el Parlamento para dotarse de una constitución servil. Convocar una Asamblea Constituyente no es garantía para establecer una carta magna a la medida. Si el Ejecutivo logra mayoría parlamentaria se ha cumplido el primer objetivo, siendo necesario comprar tránsfugas para lograr mayoría calificada.
En 1990 Fujimori ganó la presidencia en segunda vuelta pero carecía de mayoría parlamentaria. En ese contexto complejo para los propósitos del doc era necesario patear el tablero en nombre de la gobernabilidad. El Congreso fue disuelto, al igual que otras instituciones públicas. De ahí el camino estaba servido para inventar un Congreso Constituyente Democrático (CCD), cuya tarea era instaurar la legalidad que permitiese saquear al Perú.
La política antiterrorista y la reducción de la hiperinflación dejada por el APRA legitimaron socialmente a un Fujimori improvisado, quien merced a la simpatía de una ciudadanía irresponsable no sólo obtuvo la aprobación de una nueva constitución, sino que capitalizó una reelección con mayoría parlamentaria incluida. He ahí el gran triunfo de Fujimori y su socio Montesinos.
Controlas el Parlamento y tienes al Contralor General y a los Magistrados del Tribunal Constitucional. Si la oposición coloca 2 ó 3 jueces constitucionales usas el antejuicio político para expectorarlos. Asimismo, tienes a 3 directores del BCR, al Defensor del Pueblo, al Presidente del BCR y al Superintendente de Banca. Si quieres capturar la administración pública diseñas una ley de carrera administrativa que permita el nombramiento de funcionarios públicos o contrato indeterminado de “carnetizados”.
El siguiente paso es capturar el Poder Judicial y el Ministerio Público. Para tener jueces y fiscales serviles al régimen inventas una entidad como el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM). Si los jueces no te convencen, arguyes la corrupción para destituirlos o cambiar las reglas de juego, reservando en el Ejecutivo la potestad de nombrar jueces y fiscales provisionales. Logrado este objetivo tienes al Presidente de la Corte Suprema y al Fiscal de la Nación.
Es clave manipular la elección del CNM. Sólo así garantizas jueces y fiscales aliados, pero también consigues que luego la Corte Suprema y la Junta de Fiscales Supremos retornen el favorcito, designando 2 consejeros afines al régimen. Los otros 5 consejeros se logran reclutando a 2 rectores indecentes y negociando con algunos gremios profesionales. Un CNM a la medida te permite tener al Jefe de ONPE y RENIEC.
El último objetivo es capturar el JNE. Si ya conseguiste la Corte Suprema, la Junta de Fiscales Supremos y el apoyo de gremios profesionales, entre los que podría estar el Colegio de Abogados de Lima, requieres “comprar” decanos de facultades de Derecho. Si existe la presunción de que algunos abogados son corruptos, no será complejo obtenerlos.
Aquí concluye la táctica de la mafia. Como el proceso es cíclico, comienza nuevamente el círculo vicioso, pues con una ONPE y JNE manipulados se consigue un fraude electoral y colocas en la Presidencia de la República al jefe de la mafia y a un Parlamento lacayo.
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